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CUATRO FORMAS DE COCINAR LA GAMBA ROJA
Articulo enviado por: Basili Martínez LLedó - Taberna Salavre
Adaptar el tiempo a cada gamba es, probablemente, la diferencia más importante entre una buena elaboración y una excelente.
La gamba roja es uno de los mariscos más apreciados del Mediterráneo, una delicia para comer en primera línea de mar o en casa.
Para que puedas hacerlas en casa tan bien como en los mejores locales de El Campello, te recomendamos siempre ir a tu pescadería familiar y escapar de los supermercados.
La gamba admite distintas formas de cocción. Aunque cada cocinero tiene su técnica, todas comparten una misma premisa: respetar el producto y evitar una cocción excesiva. Los tiempos que se indican a continuación son orientativos y pueden variar ligeramente según el calibre de cada pieza.
Es una de las preparaciones que mejor permite apreciar el sabor natural de la gamba roja. Una vez que el agua alcanza la ebullición, las piezas suelen necesitar entre 40 y 60 segundos, para pasar inmediatamente a agua con hielo y detener la cocción.
El punto ideal se consigue cuando la carne permanece jugosa y firme, desprendiéndose con facilidad del caparazón.
La plancha aporta un ligero tostado al exterior sin ocultar el sabor del marisco. Debe cocinarse sobre una superficie muy caliente durante entre 45 y 90 segundos por cada lado, dependiendo del tamaño.
La clave es conseguir un exterior ligeramente marcado y un interior aún jugoso.
En Salabre Taverna las gambas rojas se preparan únicamente con aceite de oliva virgen extra y sal tras su horneado, permitiendo que el calor cocine la gamba de forma uniforme sin enmascarar su sabor.
Como referencia, una gamba roja necesita unos 5 minutos en un horno precalentado a 180°C, aunque el tiempo dependerá siempre del tamaño de la pieza.
El punto óptimo se alcanza cuando la carne sigue siendo jugosa y los jugos de la cabeza conservan toda su intensidad.
Una elaboración tradicional en la que el ajo, el aceite de oliva y un toque de guindilla acompañan el sabor del marisco sin ocultarlo. La gamba debe incorporarse cuando el aceite ya está caliente y cocinarse entre 1 y 2 minutos, según el calibre.
El objetivo es mantener una carne firme, tierna y llena de jugos.
El calibre marca la diferencia
Los tiempos de cocción son únicamente orientativos. Una gamba roja pequeña no necesita el mismo tiempo que una de gran calibre, y unos pocos segundos de más pueden cambiar por completo el resultado.
Por eso, los cocineros con experiencia no se guían únicamente por el reloj, sino por el tamaño de la pieza y el punto de cocción que desean conseguir.
Adaptar el tiempo a cada gamba es, probablemente, la diferencia más importante entre una buena elaboración y una excelente.
Este artículo ha sido elaborado en colaboración con Salabre Taverna.